Las cinco películas que nunca debieron ver la luz
Seguro que has salido del cine más de una vez cabizbajo, apretando los dientes y pensando en que te podías haber comido un bocadillo de jamón con el dinero que acababas de tirar a la basura. Nuestro crítico cinematográfico, Jordi Revert, cansado de fiascos, nos hace una lista de los filmes en los que no merece la pena perder ni un solo mega de la memoria de tu ordenador.
Batman & Robin (Joel Schumacher, 1997). De icono de la cultura pop a icono de un nuevo cine de superhéroes hiperrealista, Batman ha pasado por varias evoluciones en el cine. Tras la visión más gótica de Tim Burton, el siempre impredecible Joel Schumacher firmó dos entregas para la saga de las que Batman & Robin es, sin duda, la más nefasta. Un gigantesco carnaval salido de madre y hortera hasta lo inimaginable. El mayor misterio es cómo la carrera de George Clooney sobrevivió al cataclismo. A Schumacher, por cierto, ya no le dejaron dirigir la siguiente de Batman. Yo tampoco le hubiera dejado.
Vanilla sky (Cameron Crowe, 2001). O cómo el inmenso ego de Tom Cruise puede convertir la magistral “Abre los ojos” en un bodrio infame. Cruise hace que Eduardo Noriega parezca el Marlon Brando español, Pe repite papel y lo hace peor. Vanilla sky es una de esas películas que te recuerdan una máxima que de ser sagrada, nos ahorraría mucho sufrimiento: si no tienes nada que aportar a la obra original, no la adaptes.

Vanilla Sky
El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999). La mejor crítica posible para “El proyecto de la bruja de Blair” la firma el genio Seth McFarlane en un capítulo de Padre de familia. En él, Brian hace las veces de acompañante para un invidente que asiste a una proyección de la celebérrima película de Myrick y Sánchez. Brian describe la función más o menos así: “Están en un bosque, buscando a una bruja o algo así… no pasa nada… no pasa nada… la cámara se mueve mucho… no pasa nada… no pasa nada… no sé qué de un mapa… no pasa nada… fin. Hay mucha gente mosqueada en la sala”.

El proyecto de la bruja de Blair
28 días (Betty Thomas, 2000). Aguantar a Sandra Bullock en pantalla ya es de por sí un acto de sadomasoquismo visual. Aguantar a Sandra Bullock como alcohólica y en rehabilitación es el trauma definitivo en la memoria del espectador. “28 días” dura 103 minutos, pero consigue que parezcan, efectivamente, 28 días.
Super Mario Bros. (Annabel Jankel y Rocky Morton, 1993). O cómo hacer de la obra maestra de Nintendo una abominación sin parangón. La comedia involuntaria de la década sólo puede ser entendida como trash deliberado: Yoshi le planta cara a los dinosaurios de Jurassic Park, Mojo Nixon es Toad y Dennis Hopper se engomina para ser Koopa. Algunos aseguran que la maldición de las adaptaciones de videojuegos al cine empieza con ella…

Super Mario Bros


Tu turno