Hussein (el bueno), al rescate de los palestinos
El presidente de Estados Unidos muestra su compromiso con la creación de un estado palestino
El primer presidente negro descendiente de musulmanes de los Estados Unidos está dispuesto a arreglar la situación en Oriente Medio. “Durante la campaña electoral ya dije que no esperaría al final de mi primer o segundo mandato para abordar esta cuestión. Y es lo que estoy haciendo” señaló Barack Hussein Obama, que recibió ayer a su homólogo palestino en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Cuando Hussein abre la boca, hay comentaristas políticos de todo el mundo analizando sus palabras, pese a no haber emitido ningún sonido. Por eso, cuando empieza a decir algo, y además ese “algo” es su compromiso con un proceso de paz basado en la creación de un “Estado Palestino viable”, las especulaciones crecen exponencialmente.
Oriente Medio ha sido la misma piedra contra la que se han estrellado todos los presidentes norteamericanos recientes menos uno, George W. Bush. Su “Guerra contra el Terror” supuso una patada al avispero que empeoró la situación en la zona. Obama ahora no sólo tiene que luchar contra décadas de odio fraticida, sino que también tiene que reparar la deteriorada imagen heredada de su predecesor en el cargo.
Pese a que posiblemente en Israel no estén muy satisfechos con estas declaraciones, Obama también ha intentado mostrarse comprensivo. Pidió a Abu Mazen que “continúe con sus esfuerzos para cumplir con las demandas de seguridad de Israel”, y haga lo posible por evitar las “declaraciones anti-israelíes en escuelas y mezquitas”, así como las antiamericanas, suponemos. Esperemos que le hagan más caso que los norcoreanos.



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