La crisis se ceba con los buenos samaritanos
Un buen policía recibe una recompensa pírrica tras devolver 93.000 dolares a su dueña
Cuando eres un cabo de la policía argentina y tienes ocho hijos, es muy probable que no tengas una economía boyante, pero eso no quita para que no seas un tipo noble. Francisco Solano Dávalos, que cumple todas características anteriores, ha demostrado que la crisis no cambia esas cosas.
El cabo, que encontró 96.000 dólares -66.700 euros- hace veinte días en el aparcamiento de un supermercado, decidió que “debía cumplir con su deber” y le devolvió el dinero a su legítima dueña. A cambio recibió 20 euros, en torno a el 0,03%.
No sabemos si esa cifra era todo el dinero que tenía la mujer, aunque se abren dos incógnitas: ¿la gente lleva todo su dinero para comprar en el supermercado? ¿no debería ser entonces mayor su gratitud? Lo único que sabemos es que la crisis amenaza con acabar con los caballeros de verdad, mientras los ocho hijos de Francisco Solano comerán en estos tiempos bocadillos de buenas intenciones.



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