Un cisco de cuidado

Por Jacinto, el 29 de Mayo de 2009, a las 11:50 pm. Sin comentarios. Comparte
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Cuando vivía pobre en mi pueblo, siempre quise ser como Silvio Berlusconi. Ligón y adinerado, manda donde siempre ansía gobernar un hombre: en su país y, sobre todo, en su equipo de fútbol. Con esto, el affaire Noemí y una televisión como Telecinco en España, uno puede pasar tranquilo a mejor vida.

Porque lo que viene siendo preocuparse por lo que dicen de uno… no. José Saramago (el del mito de la pintora y Esperanza Aguirre, desmitificado por el propio portugués) ha visto cómo miembros de la editorial Einaudi -quizá por miedo a lo que diga el emperador-, encargada de publicar sus obras en Italia, no va a hacer lo mismo con el último libro, El Cuaderno.

Ocurre que, cuando uno tiene más años que los que duró la URSS, uno no se calla ni debajo del agua. Y Saramago no va a perder los anillos por publicar en Italia que “en una tierra en que la justicia nunca ha gozado de buena reputación ¿qué más da que el primer ministro consiga que se aprueben leyes a medida de sus intereses, protegiéndose contra cualquier tentativa de castigo a sus desmanes y abusos de autoridad”. Y si no se lo publican, ellos se lo pierden. ¡Qué cisco hubieran montado entre el alcalde ganadero y los ecologistas de mi pueblo!

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