El Ejército libera Santander
La capital cántabra acoge el Día de las Fuerzas Armadas

Hay quien se enroló en el Ejército sin saber que los coches son para la carretera. El Diario Montañés.
Un grupo rebelde armado, tres rehenes de las Naciones Unidas, una playa, una ciudad, un Ejército y cien mil espectadores. Aunque podría ser cualquier aventura de Los Piratas de Somalia, es lo que esta mañana han escenificado las Fuerzas Armadas en Santander para celebrar su día.
A las once y media de la mañana, dos Harrier han sobrevolado la zona para identificarla –los pilotos, murcianos, no debían conocer Santander, ciudad que les ha debido de parecer muy bonita-. A partir de ahí, comandos especiales, cazaminas, fragatas, vehículos anfibios –en vez de ruedas, tenían ancas de rana- y lanchas rápidas –“si las lanchas que me mandan son lentas, se las doy a mi sobrino para que juegue en verano en la playa”, diría Gila- han tomado la playa de El Sardinero y la han liberado de las tropas rebeldes.
Contento porque hoy no se habla de otra cosa, Miguel Ángel Revilla, presidente de la comunidad cántabra, ha calificado el evento como un “tirón publicitario” que permitirá “globalizar” Santander. Ponerla en el mapa. Por de pronto, su capital ya ha sido liberada y ha podido profesar su amor “radical” por España. Esta noche, el Comandante en Jefe de las tropas, el Rey Juan Carlos I, y la ministra de guerra, Carme Chacón, ofrecerán una cena de puré de calabaza, y lubina cantábrica y un postre a base de sobao, todo regado con un blanco Ribera del Asón. Mañana, Día de la Bandera y brindis por el Rey de España.


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