Soplagaitas de profesión
El barcelonés Xavi Lozano se gana la vida creando y tocando instrumentos de viento a partir de objetos cotidianos
¿Qué tienen en común una regadera, una patata, una valla de obra y una bicicleta? Pues que Xavier Lozano los sopla todos. Sí, lo has leído bien, busca un agujero en cada uno de ellos, acerca la boca al orificio y saca aire de los pulmones hasta que suenan. Y suenan bien, muy bien incluso.
Este joven barcelonés era un tipo normal y corriente, que estudiaba para ser músico en el conservatorio. Empezó tocando la tipla, un instrumento catalán similar a una dulzaina, después se pasó al saxo y a la flauta de bambú, pero no encontraba lo suyo. Al fin, un día se torció el pie.
El doctor que le vendó el tobillo no sabía lo que hacía cuando además de analgésicos le daba unas muletas. Este tratamiento médico de lo más convencional iba a cambiar la vida de un hombre para siempre.
Llevar las muletas a todas partes hizo que se diese cuenta de que se trataba de un tubo con agujeros, es decir, una flauta. Y al usarla y ver que el sonido era dulce y melódico se obsesionó. Y comenzó a caminar por el mundo en busca de nuevos agujeros, porque allí dónde había un agujero había un pito que tocar. El luthier descubrió decenas de instrumentos nuevos: el ladrillo travesero, la escalera clarinete, la patata dulzaina, la escoba trombón, la zanahoria armónica, el guante gallego… Y los metió todos en una maleta. La cogió del asa y se puso a recorrer España con ella. El problema vino cuando quiso salir al extranjero, a ver quien le explicaba a los de seguridad del aeropuerto para qué servía todo aquello.
Planes para el fututo tiene muchos, uno de ellos es formar una orquesta en un hospital. Homenaje a los orígenes de su afición. Tocar con todo tipo de instrumental clínico; andadores, goteros, sillas de ruedas… una buena terapia de rehabilitación sin duda. Otro, es hacer un instrumento con un colchón inflable, para poder tocar comodamente tumbado en su colchoneta. Como él mismo dice: “Esto es lo que se me ocurre, pero luego igual se me olvida y hago otra cosa”.



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