Barack ablanda el régimen castrista
La isla caribeña se deja querer por un el primer presidente mulato de los Estados Unidos.
En 2003 George W. Bush cortó todas las relaciones con Cuba, en una estrategia que pretendía aislar a la isla lo máximo posible. Por eso endureció el embargo que sufren todos los cubanos y se reinició una hostilidad propia de la Guerra Fría. El resultado no pudo ser más espúreo, consiguiendo deprimir la situación de muchos ciudadanos cubanos.
Ahora Barack Hussein Obama persigue con los medios contrarios los mismos fines. Su política de acercamiento e integración del régimen comunista en la Organización de Estados Americanos, ha conseguido que al menos la isla acepte un cambio en las políticas migratorias, como ya hiciera con el demócrata Bill Clinton.
Raúl Castro parece estar dispuesto, no sólo a remotar el diálogo roto en 2003, sino a colaborar con Hussein en temas como terrorismo y narcotráfico. Incluso a dejar que se reestablezca el servicio postal entre ambos países. A cambio la administración Obama, en palabras de una funcionara, avisa de que “habrá un diálogo abierto tan pronto como haya cambios sobre Derechos Humanos y movimientos hacia la democracia”.
De momento Cuba sigue siendo una dictadura y sus habitantes viviendo en la miseria. También carecen de relaciones diplomáticas oficiales y hasta el funcionario américano que ha informado de la noticia no ha querido dar su nombre. Así que aún queda tiempo hasta que los cubanos dejen de mandar sus cartas dentro de una botella.



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